Lo complicado, en ocasiones, es saber cuando Dios te está diciendo que sí...
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Un nuevo día en Palabra de Vida, por alguna extraña razón mi reloj biológico siempre cambia cuando estoy acá.
6:30 Me alisté para salir y hacer mi devocional, pensaba salir, pero hacia tanto frío que me quedé en el cuarto haciéndolo. Además aproveché la oportunidad de compartir con las chicas mientras estábamos ahí.
Vi mi celular pero aún no tenía mensaje alguno, después me percaté que tampoco tenía señal... Entonces preferí dejarlo en el cuarto para no andar pendiente del aparato.
8:00 Desayuno. Esperé a que Eunice se alistara y bajé con ella, ya que Luichi me había pedido que no la dejara sola, aproveché en conocerla un poco más, me pareció una gran chica.
9:30 1er culto, seguido de otros más. Al cantar las canciones del verano me dió mucha nostalgia. Presentaron al Ps. Marcelo de la Llave, al principio pensé que sería un poco pesado tener las predicas de corrido, pero me encanto. Los temas que tocó en la predica y el como los expuso, realmente fue de bendición, cada punto que tocaba.
13:00 Almuerzo. Después de comer algo en el kiosko y jugar con los chicos fuimos al comedor. Nos sentamos todos juntos, cuando Derek comentó sobre el campeonato deportivo entre grupos, así que armaron uno los chicos y decidieron participar. Al terminar fui al cuarto para descansar, reviso mi celular y vi el mensaje de Rafael que me envió temprano.
No es que no lo haya buscando mientras estaba abajo pero recién después de leer el mensaje me di cuenta que aún no habíamos hablado, sabía que estaría distante por inercia, digo es algo que simplemente me cuesta controlar, pero esta vez no tuve que hacer nada para mantener mi distancia, simplemente no se había dado la ocasión...
Le respondí y le expliqué que no tenía señal en el cuarto, bueno al menos no siempre, y que bueno estaría por ahí abajo. Descansé un rato y luego fui a la cancha para ver como jugaban los chicos. Primero fue el partido de voley, las chicas ganaron, después el partido de fútbol, para variar los chicos perdieron, pero luego sentí una sensación extraña, Rafael estaba detrás con Luis y algunas personas. Estaba nerviosa, pero también incómoda, no pensé que iría a donde estábamos todos, lo sentí tan forzado esa manera de acercarse que bueno preferí no decir nada y continuar viendo el partido. Al terminar pensé si sería adecuado acercarme a conversar, pero no tenía nada que decir así que continué hasta la cancha de voley.
Sentada en las gradas viendo como jugaban las chicas, cuando de pronto llega Rafael y se sienta a mi costado, primero me sorprendí, me alegré por un segundo y después vino lo que no quería que venga, mi incomodidad a montones, me daba ganas de decirle que por favor de vaya pero me quedé callada, me hizo algunas preguntas, traté de responder lo más normal que podía pero estaba consciente de que me vea de otra manera totalmente diferente.
En mi interior estaba gritando porque realmente me molestaba esta situación, trataba de aguantarme, no decir nada de lo que me arrepienta, no quería hacerle sentir mal, pero me molestó que sea tan forzada la manera de que se acercaba, prefería que simplemente no lo hiciera y ya. Al rato se acercó otra persona y a nuestro lado y comenzaron a hablar, hasta que decidió irse.
No es que no lo haya buscando mientras estaba abajo pero recién después de leer el mensaje me di cuenta que aún no habíamos hablado, sabía que estaría distante por inercia, digo es algo que simplemente me cuesta controlar, pero esta vez no tuve que hacer nada para mantener mi distancia, simplemente no se había dado la ocasión...
Le respondí y le expliqué que no tenía señal en el cuarto, bueno al menos no siempre, y que bueno estaría por ahí abajo. Descansé un rato y luego fui a la cancha para ver como jugaban los chicos. Primero fue el partido de voley, las chicas ganaron, después el partido de fútbol, para variar los chicos perdieron, pero luego sentí una sensación extraña, Rafael estaba detrás con Luis y algunas personas. Estaba nerviosa, pero también incómoda, no pensé que iría a donde estábamos todos, lo sentí tan forzado esa manera de acercarse que bueno preferí no decir nada y continuar viendo el partido. Al terminar pensé si sería adecuado acercarme a conversar, pero no tenía nada que decir así que continué hasta la cancha de voley.
Sentada en las gradas viendo como jugaban las chicas, cuando de pronto llega Rafael y se sienta a mi costado, primero me sorprendí, me alegré por un segundo y después vino lo que no quería que venga, mi incomodidad a montones, me daba ganas de decirle que por favor de vaya pero me quedé callada, me hizo algunas preguntas, traté de responder lo más normal que podía pero estaba consciente de que me vea de otra manera totalmente diferente.
En mi interior estaba gritando porque realmente me molestaba esta situación, trataba de aguantarme, no decir nada de lo que me arrepienta, no quería hacerle sentir mal, pero me molestó que sea tan forzada la manera de que se acercaba, prefería que simplemente no lo hiciera y ya. Al rato se acercó otra persona y a nuestro lado y comenzaron a hablar, hasta que decidió irse.
Después de que terminó el partido me fui al cuarto, no tenía ganas de hablar con nadie, solo quería relajarme un poco y dormir para que se me pase el mal rato. Gracias a Dios que en el cuarto no había nadie, así que me senté y me puse a leer mi biblia, cuando vi el libro que Poli me había dado por la mañana, lo tomé para pasar el rato mientras me quedaba dormida y leí un capítulo que me gustó.
Hablaba en cuanto a decisiones, dirigiéndose a las chicas, cuando estamos en nuestro días, solemos ser muy sensibles en todo en cuanto gira a nuestro al rededor, todas nuestras emociones se triplican y pueden ser cambiantes constantemente, por tanto no es bueno tomar decisiones en estos momentos, menos aún cuando involucran a otras personas.
Pensé que quizá eso era lo que me pasaba ahora, es cierto normalmente me incomoda algo, pero no reacciono como solía hacerlo ahora, traté de tranquilizarme porque aún me daban ganas de llamar a Rafael y decirle muchas cosas que se me venían a la mente, pero simplemente no era el momento ni el lugar adecuado, además era consciente que no era lo que realmente quería decir, es solo mi euforia del momento. Así que calle, me puse a orar y me quedé dormida.
Me levanté poco antes de la cena, bajé a la sala de juegos para buscar a las chicas. Mientras caminaba, lo vi sentado junto a otras personas en una mesa del salón, estaba mucho más tranquila pero preferí seguir mi camino.
Después de la cena, hubo otra predica más y nos fuimos a acostar, yo solo quería ir al cuarto y dormir para comenzar un nuevo día, el dolor del estómago me estaba matando el momento. Pero las chicas querías conversar en el salón de juegos y tampoco me apetecía quedarme en el cuarto cuando solo tenía unos días para quedarme en el lugar, así que me llegó el dolor y traté de disfrutar el momento.
Ya en mi cama me puse a pensar un poco en Rafael, ok yo me sentía así, pero no tomé en cuenta como se estaría sintiendo él después de todo, tomé mi celular para escribirle cuando vi su mensaje, sonaba de lo más tranquilo, me parecí extraño pero preferí dejarlo ahí e irme a dormir.
Después de la cena, hubo otra predica más y nos fuimos a acostar, yo solo quería ir al cuarto y dormir para comenzar un nuevo día, el dolor del estómago me estaba matando el momento. Pero las chicas querías conversar en el salón de juegos y tampoco me apetecía quedarme en el cuarto cuando solo tenía unos días para quedarme en el lugar, así que me llegó el dolor y traté de disfrutar el momento.
Ya en mi cama me puse a pensar un poco en Rafael, ok yo me sentía así, pero no tomé en cuenta como se estaría sintiendo él después de todo, tomé mi celular para escribirle cuando vi su mensaje, sonaba de lo más tranquilo, me parecí extraño pero preferí dejarlo ahí e irme a dormir.

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